Con 20 años sufrí mucho dolor en la zona lumbar de mi espalda, era muy doloroso levantarme de la cama por la mañana, no podía
agacharme, no podía estar de pie durante mucho tiempo ni hacer mucho deporte. Tuve que dejar de jugar al squash porque, sentí un movimiento de mis vértebras y esto me hizo que me quedara paralizada, tuvieron que cargar conmigo mis compañeros de juego, me sucedió hasta dos veces. Me diagnosticaron Espondilitis y sólo me sugerían la opción de operarme. Investigué sobre las personas que se habían operado y no encontré mucho éxito además empeoraban en vez de mejorar, decidí probar otras alternativas. Durante los veinte y hasta los treinta años probé muchos tratamientos diferentes, incluyendo fisioterapia, osteopatía, masajes, reiki y muchos, muchos más hasta que descubrí un quiropráctico que utilizaba la técnica de McTimoney. Encontré que tenía alivio del dolor regularmente y podía levantarme de la cama por la mañana sonriendo y era capaz de subir escaleras en lugar de gatear. Estaba comprometida a tener una vida mejor, por lo que con el tiempo y con ajustes periódicos mi calidad de vida mejoró y se redujo el dolor, esto me permitió empezar a entrenar para mi primera maratón en Londres, después realicé otros 6 (5 en Londres y uno en Cuba) Además de subir el Kilimanjaro con éxito!
Cuando la gente viene a la clínica preguntan extrañados? un quiropráctico que tiene una lesión en la espalda? Respondo que no, no es extraño, porque yo sé lo doloroso que puede ser, he pasado por el proceso de curación, porque puedo entender lo que mis pacientes están pasando. Continúo con la quiropráctica y lo haré el resto de mi vida, porque sé que funciona.
Debido a la quiropráctica que tengo una gran diferencia en mi vida, por lo que decidí estudiar la quiropráctica y transmitir el mensaje quiropráctico a tantas personas como sea posible, esto no era algo para tomarse a la ligera ya que se trataba de una carrera de 5 años que pareció durar una eternidad!
agacharme, no podía estar de pie durante mucho tiempo ni hacer mucho deporte. Tuve que dejar de jugar al squash porque, sentí un movimiento de mis vértebras y esto me hizo que me quedara paralizada, tuvieron que cargar conmigo mis compañeros de juego, me sucedió hasta dos veces. Me diagnosticaron Espondilitis y sólo me sugerían la opción de operarme. Investigué sobre las personas que se habían operado y no encontré mucho éxito además empeoraban en vez de mejorar, decidí probar otras alternativas. Durante los veinte y hasta los treinta años probé muchos tratamientos diferentes, incluyendo fisioterapia, osteopatía, masajes, reiki y muchos, muchos más hasta que descubrí un quiropráctico que utilizaba la técnica de McTimoney. Encontré que tenía alivio del dolor regularmente y podía levantarme de la cama por la mañana sonriendo y era capaz de subir escaleras en lugar de gatear. Estaba comprometida a tener una vida mejor, por lo que con el tiempo y con ajustes periódicos mi calidad de vida mejoró y se redujo el dolor, esto me permitió empezar a entrenar para mi primera maratón en Londres, después realicé otros 6 (5 en Londres y uno en Cuba) Además de subir el Kilimanjaro con éxito!
Cuando la gente viene a la clínica preguntan extrañados? un quiropráctico que tiene una lesión en la espalda? Respondo que no, no es extraño, porque yo sé lo doloroso que puede ser, he pasado por el proceso de curación, porque puedo entender lo que mis pacientes están pasando. Continúo con la quiropráctica y lo haré el resto de mi vida, porque sé que funciona.
Debido a la quiropráctica que tengo una gran diferencia en mi vida, por lo que decidí estudiar la quiropráctica y transmitir el mensaje quiropráctico a tantas personas como sea posible, esto no era algo para tomarse a la ligera ya que se trataba de una carrera de 5 años que pareció durar una eternidad!